viernes, mayo 13, 2005

No intenten hacerlo en sus casas

Me vienen rondando la idea y la duda, estos últimos días, de si sería capaz de pensar en el todavía presidente nacional del PP, Mariano el Piloso, o en Acebes, Zaplana y toda la panda cavernícola y carcunda sin ponerme de mala hostia. O sea, de jugar a ser imparcial y juzgar las declaraciones y hechos de estos trileros y charlatanes con calma, con espíritu manso, sin acritú. ¿Será posible tal cosa? Porque se aprecia en los últimos meses, en la realidad política (que es un mix de realidad real, realidad digital, realidad mediática, etc.), el resurgimiento del biespañolismo: los unamunianos hunos contra los hotros. Biespañolismo aliñado, además, con "antiespañolismos" varios (los Carod, Ibarretxe, etc.). Dabuti, como se ve. En principio, este ejercicio de templanza parece más viable e inofensivo que tragar sables o echar la siesta en un colchón de clavos, así que por intentarlo que no quede. Desde ahora, Mariano el Piloso pasa a ser el Sr. Rajoy.