martes, mayo 24, 2005

¿La izquierda alemana, kaput?

Conviene seguir con interés lo que pasa y pase en Alemania. El pasado domingo, el SPD, el partido socialdemócrata alemán, perdió las elecciones regionales del land de Renania del Norte-Westfalia, después de no sé cuántos años al frente de ese Estado-región. La cosa tiene su miga, porque NRW (siglas de Nordrhein-Westfalen, que así se llama el susodicho land en alemán) es el Estado-región más poblado de ese país.

Según reporta hoy EL MUNDO, Oskar Lafontaine, histórico líder del SPD, ha dicho adiós al gran partido alemán. Propone Lafontaine una alianza de entre formaciones pequeñas de izquierda izquierda, que concurra a las próximas elecciones generales al Parlamento federal. Sin duda, una mala noticia para Schröder (aka Mr Just for Men) y su aspiración de no perder la Cancillería.

En pleno debate sobre qué hacer para la supervivencia del Estado de Bienestar en Alemania pero también en toda Europa, no será mal cosa seguir al tanto de lo que acontezca en el corazón germánico del Viejo Continente.


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Tomado de www.elmundo.es

Oskar Lafontaine ha abandonado las filas del Partido Socialdemócrata Alemán (SPD), que él presidió, y sacudió esa ya maltrecha formación al proponer una alianza de la izquierda disidente con los pos-comunistas para plantar cara al canciller Gerhard Schröder.
Por si no estaba suficientemente empantanada la situación en el SPD, Lafontaine volvió a la palestra para, desde del diario más leído de Europa -"Bild"-, anunciar su retirada del partido y ponerse a disposición de una alternativa "a la izquierda" de esa formación.

"Siempre dije que estaba dispuesto a dejar mi militancia si el SPD se presentaba a las elecciones con la Agenda 2010", declaró Lafontaine, a propósito de las reformas de Schroeder y especialmente del denominado "Hartz VI", la normativa que equipara a parados crónicos y perceptores del auxilio social.

Lafontaine dio así por terminada su relación con el SPD, partido en el que ha militado durante 39 años y a cuya presidencia llegó en el congreso de Mannheim, en 1995, en el que se impuso con un vibrante discurso a su rival, Rudolph Scharping.

De formarse una alianza entre el WASG -nuevo partido formado por la disidencia del SPD- y el pos-comunista Partido del Socialismo Democrático (PDS), estaría dispuesto a concurrir con ella en las elecciones alemanas, que según parece se celebrarán el 18 de septiembre.
'Oskar: vete ya'

Las palabras de Lafontaine tuvieron rápida respuesta desde el SPD, formación que lleva años soportando sus ataques desde medios como el "Bild", tertulias televisivas o "best-sellers".
Desde su intempestiva dimisión como jefe del partido y ministro de Finanzas de Schroeder, en 1999, apenas seis meses después de su llegada al poder, Lafontaine no ha dejado pasar ocasión de criticar al gobierno de socialdemócratas y Verdes.

"Oskar: vete ya. Acaba de una vez con tu charlatanería. Deja de hacer daño al SPD", le instó el secretario general del SPD, Klaus Uwe Benneter. Lafontaine no mantenía mas que formalmente su militancia y sus relaciones con el SPD y con Schroeder eran nulas.

El canciller optó por restar importancia al pronunciamiento. "Como miembro de a pie del partido" Schroeder dice no ver por qué debe dar consejos "a otro miembro de a pie del partido". Schroeder, de acuerdo con su costumbre, no pronunció el nombre de su rival.
El jefe del SPD en el Sarre, estado de Lafontaine, Heiko Maas, se felicitó de que éste haya "abandonado definitivamente la socialdemocracia".

Una nueva alianza

Al margen de las reacciones del SPD, Lafontaine parece tener claro cuál debe ser la respuesta de la izquierda, ante el final prematuro de la segunda legislatura de Schroeder y el adelanto de los
comicios en Alemania.

"No tiene sentido que dos partidos pequeños, el WASG y el PDS, se presenten por separado como alternativa a la izquierda del SPD", apuntó Lafontaine, en declaraciones a ese rotativo. Para el ex jefe del SPD, es preciso seguir "el modelo italiano del Olivo".

El WASG debutó en los comicios del domingo en Renania del Norte-Westfalia, donde alcanzó el 2,2 por ciento de los votos, pero no obtuvo escaños porque el mínimo exigido es el 5 por ciento.

El PDS, heredero político del régimen germano-oriental, es la tercera fuerza en todo el este de Alemania y forma parte del gobierno regional de la ciudad-estado de Berlín, en coalición con el SPD, pero hasta ahora obtiene sólo porcentajes mínimos en el oeste.

Mientras el SPD reaccionaba con desdén al anuncio de deserción de Lafontaine, el presidente del PDS, Lothar Bisky, calificó de "en principio, posible" una alianza con el recién nacido WASG. Sin embargo, tal decisión debe someterse a las bases, apuntó el presidente de los pos-comunistas.

El PDS trata de recuperar para las elecciones legislativas a su principal figura, Gregor Gysi, quien pasó a la retaguardia tras las anteriores generales de 2002, donde su formación no consiguió superar el listón del 5 por ciento y sólo obtuvo dos escaños por su victoria absoluta en sendos distritos del este de Alemania.

Gysi, quien ha sufrido varios ataques al corazón en los últimos tiempos, está deshojando la margarita. La posibilidad de que este carismático líder -y, como Lafontaine, tertuliano habitual de la televisión alemana- comparta mítines con el ex jefe socialdemócrata podría, cuando menos, animar la campaña de las generales.