jueves, mayo 19, 2005

Contradicciones liberales: hoy: colegios concertados

Pero ¿no habíamos quedado en que, como buenos liberales, rechazamos la intervención del Estado en lo que atañe también a la educación de nuestros hijos? ¿Cómo es, pues, que aceptamos que la Dirección del caro colegio privado al que enviamos a nuestros retoños reciba de la Consejería de Educación jugosas subvenciones para el mantenimiento de su actividad lectiva?

Ah, que recibe la pasta para garantizar que cualquier chaval, con independencia del nivel de renta de sus progenitores, pueda matricularse en nuestro colegio privado... Ya... Pero es que ocurre que las subvenciones que recibe nuestro colegio privado no suponen que nuestro colegio nos deje de cobrar un riñón y parte del otro por matrícula, mensualidades, comedor, autobús, actividades extraescolares, chándall del colegio con el escudo impreso, material escolar..., vamos, un pico al final de cada trimestre, oyes..., que tengo que hacer horas extras en la oficina para pagarles a los niños el colegio de marras, porque oye, eso sí, calidad, toda, ¿eh?, que son gente muy seria y el ambiente es muy sano y tal, pero si yo, que soy liberal y tengo un sueldo que, bueno, no es de ministro pero no me quejo, no llego a fin de mes, ¿cómo se las arregla una familia media-baja, vamos, normal, para mandar a sus críos a nuestro colegio privado...? Vamos, no me entra en la cabeza...

3 Comments:

At 1:18 a. m., Blogger lbo said...

Creo -corrígeme si me equivoco- que si vivieramos en una sociedad liberal el Estado no impondría un programa escolar unificado. Cada escuela tendría más o menos margen para diseñar sus contenidos y hasta su horario. Pero sucede que no es así. Si se acepta esta intromisión del Estado, y además el Estado en su formulación más abstracta y lejana, o sea a nivel nacional, no local; no entiendo porqué se debería de prescindir de la cofinanciación pública. Siempre que la inversión por alumno no supere el mismo nivel con que se subvenciona la educación pública.

 
At 1:38 a. m., Blogger Manolo said...

Bueno, entiendo que la sociedad, constituida legalmente (o sea, el Estado) establezca unos contenidos educativos comunes, incluso para la enseñanza privada. De no ser así, podría darse el caso de colegios con un nivel de enseñanza bajo y poco exigente, con calificaciones medias muy altas, debidas, justamente, a esa poca exigencia y, sin embargo, con una calidad educativa deficiente: el Estado, pues, debe, a mi juicio, exigir un nivel y contenidos mínimos de enseñanza.

Entiendo, por otro lado, que un colegio privado es una empresa, es decir, alguien que dispone de instalaciones y profesores contratados y que ofrece un servicio de enseñanza privada previo pago de su importe: ¿qué pintan las subvenciones del Estado ahí? A mí no se me ocurre solicitar subvenciones al Estado porque en mi empresa se cumplan los requisitos legales de Seguridad e Higiene en el trabajo, vamos...

 
At 9:44 a. m., Blogger lbo said...

En algunos casos un centro privado es una empresa, pero no en la inmensa mayoría. La inmensa mayoría de centros privados son no lucrativos y no dependen del derecho mercantil.

 

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